🇭🇺 Gran Premio de Hungría — Crónica de una carrera para reflexionar en Kessel Run GP
Domingo caluroso, cielo despejado, y una pista técnica que castiga cada error. El Hungaroring ha sido, una vez más, un juez implacable para todos los pilotos… y para Kessel Run GP, un recordatorio de que en la Fórmula 1 no hay tregua.
🟠 Sonny Hayes: batalla sin premio, pero con dignidad
Partía P17, sabiendo que sería una jornada cuesta arriba. Pero en las primeras vueltas, como ya es costumbre, Sonny sacó la garra: se metió en P13 tras una gran salida y una serie de adelantamientos incisivos, especialmente sobre Zhou y Magnussen.
Sin embargo, en la vuelta 12, la caja de cambios empezó a dar problemas en las reducciones. Justo cuando preparaban la parada en boxes, un pit stop descoordinado (5,1 segundos) lo condenó a perder todo el terreno ganado.
La segunda mitad fue un ejercicio de supervivencia y orgullo. Un duelo larguísimo con Hulkenberg, rueda a rueda, que acabó cayendo del lado del alemán.
Pero Sonny terminó la carrera en P16, sin errores graves y manteniendo el coche en pista. En una jornada con más sombras que luces, lo positivo fue precisamente eso: sacar algo de un día que pintaba para desastre.
🔵 Lucas Blekeley: avance frustrado en medio del caos
Una clasificación pobre lo relegó a P22 en parrilla. Pero en carrera fue otro hombre. Desde la salida ganó posiciones con decisión, esquivando incidentes y gestionando bien el tráfico del fondo del pelotón.
Estaba en P17 con ritmo decente, acercándose a Bottas, cuando Isack Hadjar perdió el control en la curva 9 y provocó un contacto que le dañó el alerón delantero. Una parada extra, y todo lo ganado se esfumó.
El equipo apostó por neumáticos duros hasta el final, pero el ritmo ya no era el mismo. Pese a eso, Lucas completó la carrera y se mostró más centrado y agresivo que en otras citas recientes.
P20 final, pero con destellos que podrían marcar un punto de inflexión.
📊 Balance general
Kessel Run GP sale de Hungría sin puntos, pero con trabajo por delante y algunas señales de esperanza. La consistencia de Hayes sigue dando solidez, y Blekeley comienza a dar respuestas, aunque todavía sin resultados concretos.